Caleidoscopio – Tesoro – Ventana

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"Esos benditos juguetes", Juan José Hoyos

Tomado de la columna, Deshora, de Juan José Hoyos, publicado el 22 de diciembre de 2013, El Colombiano. Opinión. Ver publicación en ElColombiano.com…

Por: Juan José Hoyos

Cómo pasa el tiempo y cómo cambian las cosas. En menos de medio siglo las cartas han sido reemplazadas por el correo electrónico. Las conversaciones entre amigos por los chats. Los discos de vinilo, los casetes y los discos compactos por los archivos MP4. Los discursos de los políticos por los twitts. Y ahora los juguetes de Navidad por las tabletas y los teléfonos inteligentes.

Los años pasan y nos cambian. Que lo digan las bellas historias que encontré en un blog de El Colombiano llamado “Café contigo”, dedicado al café como símbolo del arte perdido de conversar. Su autor es el diseñador gráfico Carlos Múnera. La sección que más me gustó fue la de los juguetes de Navidad. Se titula “Esos bellos juguetes de hojalata”.

El blog es un registro de las cosas simples, de la cotidianidad olvidada. En este caso, una colección de fotografías de carros de hojalata fabricados por empresas colombianas como Industrias Buffalo, Juguetes Navidad, Industrias Plásticas Gacela y Estra, que fueron una leyenda entre los niños colombianos de los años cincuenta y sesenta.

Las historias de los lectores del blog me recordaron los juguetes más amados de mi infancia: un carro de bomberos, un camión recolector de basura, un tractor Caterpillar, una caja de bloques de plástico marca Estralandia para construir casas y edificios…

Esto es lo que dicen al autor algunos de los lectores del blog: “Me hiciste recordar mi niñez. Ran… raaaannn”. “Uy, ¡qué bacano verlos de nuevo… Yo los halaba con una cuerda. Tuve muchos de esos”. Los carros más recordados son una patrulla de policía de color blanco: era el carro del Sheriff que perseguía a los Dukes de Hazard en la famosa serie de televisión. También las camionetas de “Profesión peligro” y “El auto fantástico”. Una camioneta Ford Bronco Ranger XLT como las que aparecían en “Los magníficos”. Un carro tanque de Shell. El poderoso doble troque de Buffalo.

Héctor Giraldo, uno de los lectores, se dio a la tarea de averiguar si Industrias Buffalo todavía existe y encontró un pequeño almacén en la zona industrial de Itagüí donde venden juguetes modernos y ropa. Luego se internó en las calles de Guayaquil buscando una cacharrería donde le dijeron que aún tenían existencias de carros. “Esto fue para mí como encontrar un galeón de siglos pasados en las profundidades del mar con invaluables tesoros” dice. “Como un loco me puse a tomarles fotos sin importar los comentarios de los presentes”. El inventario era: 25 carros cisterna Shell, 34 palas mecánicas, 45 jaulas tipo Pegaso y 8 volquetas tipo Pegaso de la marca Juguetes Navidad. En total compró 112 modelos.

En el blog también aparecen algunos mensajes pidiendo ayuda, como este de Luz Angélica Sandoval que dice: “Hola Alex, por favor dame una dirección o un número telefónico donde pueda conseguir uno de esos carritos, pues tengo un hijo de 26 años y siempre me vive molestando porque yo nunca le compré un carrito de esos”.

Cuántas cosas de nuestra vida han cambiado con la aparición de internet, los computadores, los teléfonos inteligentes y las tabletas. Desaparecieron los juegos de bolas, los trompos, los baleros y los carritos de hojalata. Las grandes empresas fabricantes de juguetes tradicionales se tambalean. Las tabletas y los teléfonos inteligentes están reemplazando a los ositos de peluche y a las clásicas figuras de las películas de acción. Ahora hasta la Barbie y los Power Rangers tienen los días contados

De café retiro y la Prensa Francesa

Café retiro es una marca de café especial enfocada en el mercado colombiano. Conformada por pequeños empresarios del campo que trabajan en equipo por una taza de excelencia y un comercio justo. Sus cultivos están en pequeñas fincas de las veredas Nazareth, Los Medios y Tabacal; ubicadas entre 1.750 y 1.850 msnm, en la vertiente occidental de la Cordillera Central con lluviosidad media y luminosidad intensa. Tuestan, muelen y empacan su producto en el municipio de El Retiro, apoyados por la Federación Nacional de Cafeteros y la Administración Municipal. Sacan su grano luego de un proceso artesanal que va de la mata a la taza, que los diferencia en sabor y aroma de los cafés comerciales, ahorrando tiempos de distribución para evitar la pérdida de atributos de fragancia y sabor.

“Somos caficultores empresarios, cada uno es socio del proyecto, no solo un proveedor, además, el grano que cada uno aporta se paga superior al precio oficial. Los procesos y costes de producción son compartidos entre los socios, y el orgullo es para toda la región”, cuentan desde café retiro. “Nuestro café excelso es cultivado y procesado de manera artesanal, disponible en presentaciones de una y cinco libras”, detallan.

De los distintos métodos de preparación, ellos siempre promueven la Prensa Francesa, “Por ser una preparación sencilla, ideal para compartir y que resalta los atributos del café suave colombiano”, detallan en café retiro. Nos invitan aprender con este método de preparación...

Perfil de taza: notas a chocolate, aroma intenso, acidez media.

  • Asociación de Caficultores de El Retiro
  • Calle 21 #22-46, El Retiro
  • Antioquia, Colombia
  • (574) 541-1091
  • info@caferetiro.com
  • facebook.com/caferetiro
  • caferetiro.com
  • @caferetiro

Fotos: café retiro.

Con las manos vacías

Por Alberto Mejía Vélez

Había llegado otro amanecer y sabía cuál iba a hacer la rutina durante el día. La esposa enrollada en las cobijas le daba la espalda abrazada por el sueño. Tan cerca que casi lo podía tocar, estaba el hijo tan desligado a la realidad; pero era este el motivo de su lucha por hallar un trabajo.

Arreglado decorosamente y después de unos sorbos de aguadulce, salió a encontrarse con la vorágine de la ciudad. Economizaba el pasaje al centro, pues caminando podía encontrar en el recorrido algún aviso en que se dijera que necesitaban trabajador; no le importaba un carajo cuál fuera la ocupación, la situación no era para escoger o mostrar el título adquirido y que un día le hizo creer que jamás llegaría a tener efugios.

En el recorrido aguzaba la mirada como un felino tratando de hallar entre el remolino de caminantes, el rostro de un amigo de infancia al que la suerte lo hubiese encumbrado y lo acogiera; o algún compañero de estudios que el esquivo destino le hubiera brindado una buena oportunidad.

Llegado hasta las moles de cemento que ensombrecen y muestran la ostentación del hombre, se sentía aún más perdido y olvidado. El dinero corría a manos llenas en los últimos pisos hasta dónde él no podía llegar y su voz era apagaba por los ruidos estrafalarios de una ciudad egoísta.

La tarde llegaba en un día igual a los demás. Cansado, palpó los bolsillos encontrando lo justo para comprar, en la chaza, un cigarrillo y un ‘tinto’, para sentarse en una banca a contar las monedas que lo llevaría a casa, y de nuevo, con las manos vacías.

En Miami, la eternidad y la felicidad huelen a Concordia

Historias humanas se tejen o se dejan ver, permeadas con el aroma del café. Traigo de invitada a Luisa Quintero, quien nace en las montañas, hace sus estudios en Medellín y parte para Miami, a ser embajadora de país a través del trato que le da a su grano colombiano en Estados Unidos; talentos que hacen ondear la bandera de Colombia, con un color adicional: café. Las dejo con su historia.

Por Luisa Fernanda Quintero
Miami, USA.

“Nací en Concordia, Antioquia, de donde también son mis padres y desde que nací, he tenido que ver con el café, pues, mi familia ha trabajado siempre con él. En este municipio hice mis estudios primarios y cursé la secundaria en Medellín, donde hice mi carrera de Negocios Internacionales. Me incliné por ese tema, porque me llamaba la atención todo el cuento de las exportaciones de café, de flores y de productos agrícolas. Desde que empecé la universidad, elegí el café como tema para mi proyecto de grado. Cada semestre que cursaba debía entregar un avance en la investigación basada en las materias matriculadas. Algo que me llamó la atención fue que todos mis compañeros elegían temas de moda para la época y, el que era mi profesor de investigación, me decía que ese tema ya estaba muy “trillado”, y que todo mundo sabía de café, pero en el trascurso de los semestres le demostré que en realidad, él, no sabía nada y que era un tema del que todos deberíamos conocer. El último año, conseguí hacer mi práctica en la Trilladora Unión, de don Ernesto Garcés, gran productor y exportador de café en Concordia.

En la Trilladora, comencé a practicar como auxiliar de calidades de café de exportación, algo que no tenía que ver con mi carrera, pero que me llamó la atención al punto de querer aprender. Cristina Garcés, hija de don Ernesto, fue quien me enseñó todo para exportar el grano; producción, calidad, cata, tostión; hasta la preparación de una buena taza; además, lo que era un café especial, un microlote y todo lo relacionado con el tema. Terminada la práctica, comencé a trabajar con Cristina, en Café Montes y Colinas, marca de su café especial, en compañía de don Jorge Jaramillo, un amigo de ella, allí me dediqué específicamente a la tostión y cata de especiales.

Por esa misma época, Cristina iba a montar un café en Miami, con un socio en Estados Unidos, la tienda se llamaría Eternity Coffee Roasters, en honor a la Finca La Eternidad, en Concordia, primera finca de Don Ernesto. Fuí conociendo más el tema y realice los cursos respectivos en el Sena, donde tuve la oportunidad de ser juez sensorial en el Campeonato Nacional de Baristas, que se realizó en Medellín para esa época. Su socio no conseguía encontrar un tostador y me ofrecieron trabajar en Eternity, a los cual di un sí, sin pensarlo. Los primeros meses fueron difíciles, no por el trabajo sino por el ritmo de vida en Miami, el idioma y el calor, pero Eternity, ha sido una gran experiencia en mi vida, he aprendido de Chris, tostión y preparación; y también al lado de mis compañeras de trabajo: Margaret y Nicol, excelentes baristas.

El café colombiano tiene gran aprecio acá en Estados Unidos, pero como en todas partes, las multinacionales ofrencen blend (mezclas) de café que no son 100% colombianos. En mi trabajo, aclaro a la gente que el valor agregado de nuestra marca, a diferencia de Juan Valdez y Starbuks, es que ofrecemos un grano que viene directamente de las fincas de Concordia y de Ciudad Bolívar, en Antioquia, siendo nosotros somos el último eslabón de una gran cadena productiva, por eso cuidamos cada detalle y hacemos lo mejor para que el cliente se tome, feliz, su café y regrese al día siguiente.

Llevo un año trabajando acá y estoy feliz, porque aparte de trabajar con nuestro café, tenemos diferentes orígenes como Ruanda, Etiopía, Burundi, Panamá, Guatemala, entre otros; pero cada que me piden una recomendación, ofrezco un origen Colombia, pues, me identifico con él más que con los demás. Algo que me ha gustado mucho es que nuestros clientes frecuentes observan el proceso de tostión que realizo y las catas, y es bueno cuando dedican más tiempo de lo normal para que les explique los porqués del grado de tostion, de las notas de cada origen, entre otras preguntas. Tenemos un proyecto de empezar a vender diferentes orígenes en los supermercados de Whole Food, en Miami, y me siento orgullosa porque una de las etiquetas dirá: ORIGEN CONCORDIA ANTIOQUIA”.

Saludos a Pipe Rave, a quien le alegrará mucho esta nota.