Archivo de la categoría: Personajes

El 'Trespiés'

“Cuando ponga la foto, póngale ‘El Trespiés'”, me dijo Óscar, para que titulara la foto, cuando le mostré cómo había quedado. Óscar es un mendigo a las afueras del Hotel Nutibara en Medellín que perdió la pierna después de pisar un clavo en la herrería donde trabajaba. Hace poco una señora de origen extranjero le regaló la prótesis que tiene en la mano y que le está sacando ampollas mientras se acostumbra “menos mal ya dejé las muletas”.

2007

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Juan Fernando Mosquera ¡Este Man no es de la 8!

De algo estoy seguro: Juan Fernando, promotor de la jornada de movilización #YoSoyComuna8, no es de la “8”. Este man, compañero de colegio en la UPB, es de donde haya ser humano, es del territorio, pertenece a la red de tejido humano necesitado o sobrante de amor.

Si algo me ha impresionado de alguien, es que desde muy joven sepa su camino, su vocación, su quéhacer, su misión en la vida, y en Juan Fernando se cumple esta admiración, pues, desde joven, se manifestaron en él la vocación de servicio por el otro, por el prójimo, por expresar. Aún antes de graduarse del colegio, laboró como director del periódico escolar RutaOmega, del Colegio de la UPB. Allí fue periodista, director, escritor, poeta, en fin. Un ser analítico, extremadamente sensible y sincero, y un ser lleno de amor para dar. Quizás por eso la vida lo lleva a Camino al Barrio, programa de donde salió hace pocos días, un programa que sube a los barrios, donde a veces las cámaras poco van y si van, es para hacer planos a los huecos de dejan las balas en los muros de las casas de gente noble.

Pero Juan o Mosquera o el ‘Negro’, sube a los barrios obreros y altos, es a hablar con la gente, o más bien a dejar que la gente hable, se exprese, le cante a la vida, sonría con sus ojos ante unas cámaras extrañas y a veces lejanas. Juan sube a los barrios y se mete en las casas de sus habitantes para que ellos se dejen ver tal y como son en su espíritu y en su consciencia: seres llenos de amor para compartir.

Hacerle estas pocas letras a Mosquera es hacerle unas letras a la gente, al barrio, al territorio, para no hablar solo de Medellín, pues, Mosquera tampoco es de Medellín, Juan es de la consciencia colectiva y una. Juan llevó a muchos a la Comuna 8 de Medellín, pero Juan no es solo de la 8, es de la 3, de la 1, de la 13, de la 10, de los municipios, de las veredas, de donde haya amor. Que lo digan quienes son presa de sus abrazos.

Ricardo Olano Estrada, un Urbanista Olvidado

“Espacios Pachopardo”, otra columna del invitado permanente, Francisco Pardo Téllez ‘Pachopardo’; que le dará más oxígeno y picante al blog. Francisco es ArquiTERCO -perdón- Arquitecto, y su participación estará enmarcada en su conocimiento como urbanista, rolo-paisa, y como persona que también tiene sus recuerdos, “pecados” y virtudes. Los dejo con él…

Al igual que hoy, hace 100 años en las distintas ciudades colombianas, se hicieron varias obras de infraestructura y ornato que no pasan de ser más que gestos aislados para crear “la ciudad del nuevo siglo”.

Si nos atuviéramos a una visión planificadora de la ciudad moderna es posible que los cambios urbanos generados entonces por el transporte con la aparición del automóvil, del tranvía y la llegada del tren, fueron gestos aislados y descoordinados al principio del siglo XX, cuando la vieja trama colonial, se conservó casi inalterable para luego ensanchar algunas de sus calles y actualizarlas a los nuevos medios de movilidad.

La modernidad urbana en Colombia no se inicia con la venida de Le Corbusier a mitad del siglo 20, sino desde mucho antes con la fundación, en 1899, de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín SMP. Un grupo selecto de ciudadanos notables, gestores de muchas obras como la apertura de calles con su nomenclatura y nombres, rectificación y cubrimiento de quebradas, construcción de parques y otras obras. Se propendió así por un cambio para pasar de la aldea a la ciudad soñada.

Un industrial, comerciante, escritor y político local, promotor del desarrollo urbano de la ciudad,  GERMÁN OLANO ESTRADA (Yolombó 1874-Medellín 1947), fue líder en este desarrollo, Contribuyó con sus artículos a la revista Progreso de la SMP, al periódico Ciudad Futura con la difusión de las ideas del “City planning inglés” y aplicó con sus socios las ideas, al urbanizar, en 1924, el barrio El Prado de Medellín, cercano al centro y buen referente urbano y arquitectónico de la nueva ciudad y hoy, pese a su abandono, es afortunadamente parte de su patrimonio.

Estas y otras experiencias locales lo impulsaron en la promoción de las Sociedades de Mejoras Públicas en otras ciudades de Colombia; así como de su especial participación como promotor en los “Planos Futuros” de Medellín y Bogotá,  que son parte fundamental en los inicios de la planificación urbana en Colombia.

Muchos nombres, a pesar del tiempo, prevalecen y son recodados por sus hechos -muchas veces por sus errores-; por el contrario otros personajes desafortunadamente son olvidados pese a la importancia de sus acciones: tal es el caso de Olano Estrada. Ignoro si en Medellín, en alguna de sus facultades de Arquitectura y Urbanismo, existe una cátedra o algún aula que lleve el nombre de RICARDO OLANO ESTRADA, o si acaso el Concejo ha bautizado alguna de las avenidas con su nombre. Sé que en Bogotá esa recordación tampoco se ha dado. Seguir leyendo Ricardo Olano Estrada, un Urbanista Olvidado

Estrategias para despertar sonrisas

Mija ¿me permite tomarle una foto a su carrito? -¡Sí, claro! Me retiro para tomar la foto a la distancia adecuada y ella lo hace también, para evitar “empañar” la foto. ¡No, no se me vaya! Si puedo tomarla con usted ahí, es mucho mejor. -Qué me va a tomar una foto, yo no estoy bonita. ¡Cómo que no está bonita! Mire esa elegancia la suya, pantalón bien planchado, camisa elegante y mire su cabello: hermoso, todo blanco. -¿Le parece? Hágale pues.

Luego, viene una sonrisa tímida, prudente, que no alcanza a reflejar un estallido de felicidad repentina. Miles, pasan a su lado en la calle Maturín; algunos, se detienen y prenden un cigarrillo con el fuego de un encendedor y de un par de censuradas tetas. Ninguno, sabe la cotidianidad de esta mujer, sus luchas, sus carencias, su enorme riqueza, su ser.

Cada día nos cruzamos a miles de personas ignorando que estamos entretejidos por una red no visible que nos hace uno. Caminamos, corremos, tomamos un bus rumbo a casa y ya: otro día perdido.

Yo me llamo: NICOLÁS CARDONA, filósofo y poeta

¡Por fin! de nuevo salgo al centro de Medellín, después de un periodo de casi un año de no hacer mis salidas fotográficas. Algo me tenía amarrado, quizás, una percepción de inseguridad después de la desintegración de algunas bandas que generó migraciones de violencia al centro de esta ciudad. ¡Valió la pena!

Entre varias fotos que tomé, pedí permiso a un curioso vendedor para que me permitiera tomarle una foto: accedió amablemente. Le pedí que me mostrara el aviso de su chaqueta, que antes perteneció a una “Andrea”, según el “yomellamo” y, al terminar mis tomas, procedí a mostrárselas como gesto de agradecimiento. Lo que me dijo me dejó impactado: “¡Ah, muy bonitas! como unas que me tomó ese señor Carlos Mario Múnera. Ese señor pegó con eso”, dijo este hombre con gesto amable. Le dije: A ver, cómo así, yo soy Carlos Mario Múnera, ¿cuál foto le tomé, qué vendías? – “Esto mismo”, señalando unos collares.

Busqué entre mi archivo cerebral y no daba con el “jpg”, hasta que me dio otra pista y segundos después lo identifiqué y le dije: ¡Claro, yo te tomé una foto afuera del Museo de Antioquia y estabas lleno de cachivaches que vendías! Recordé que se trataba de una foto que envié a El Colombiano, en la navidad de 2007 y que fue publicada en la versión impresa, como respuesta a una convocatoria de interactividad con los lectores con el tema: “Cómo ven la navidad nuestros lectores”.

Lo recordé plenamente y también me entristeció su estado actual de desprotección -La fotos lo evidencian, si comparan la última (2007) con las actuales (2011). Me confesó el impacto de su foto en el periódico y su permanente alegría, además de otras cosas; me invitó a tinto, pero lo invité, mejor, a un postrecito en un café que frecuento en Carabobo.

¡Ahí les queda! No se llama Andrea, como reza en el chaleco, él se llama Nicolás Cardona, filósofo y poeta, como se autonombra. Desea abrir “La Ventanita de los Poetas”, me confesó; así que si me deja los poemas donde le dije que lo podía hacer, les traeré de vez en cuando sus poemas y otras más.

Ella, es María. – Ráquira

Cuando asoma la multitud de arrugas, naturales por el tiempo, el hombre deja de ver lo externo para enfocarse en la verdadera iluminación: el ser. No el cuerpo, ese delineado por las curvas simples del hombre, o las sinuosas y alegres de la mujer; se trata del Ser, el verdadero, el intangible. Así, dejamos de ver lo ilusorio, lo perecedero, lo vacuo; para ver lo eterno del hombre, aquello que luego se hace uno con el Eterno.

Esta, es María. Quizás ignora que es bella, quizás alguna vez anheló ser como alguna vecina; ser más robusta o más delgada; quizás no. Aun así, María desea verse bella -y lo es-, desea pasar por este espacio con huella de una estética vaporosa. Hermosa. En su intimidad, en la de sus pensamientos, María debe tener un acervo de recuerdos, de sueños aún sin realizar; o quizás de paz, tranquilidad y espera.

Ella es María, de Ráquira.

La periodista y analista de tendencis, Beatriz Arango, del blog Qué me pongo, nos tiene una exaltación al atuendo de María…

“Un estilo detenido en el tiempo, de forma sutil. Que sabe que una dama no sale de casa sin su sombrero y que las medias veladas en color piel son indispensables.
Ah, y tal vez sin saberlo, María lleva una de las tendencias más deseadas hoy: el look masculino.
¿Cómo? Con su sombrero estilo Fedora en color oscuro y textura pesada, que remata con una pluma. Y con sus zapatos estilo mocasín, decididamente masculinos.

La clave para lucir este tipo de atuendos también la lleva María: sorprender con nuestros toques femeninos, y ella los luce en sus aretes, el collar pequeño y el color llamativo de su vestido-abrigo de falda de tablas.
Me gusta María: se ve orgullosa de su atuendo y nos recuerda que la moda, las verdaderas tendencias, nacen y se expresan en la calle, de las grandes metrópolis o de Ráquira”.