Archivo de la categoría: Oficios

El oficio de mendigar

El tarro debe sonar para llamar la atención del público que se espera cautivar. El tarro puede o no, estar quieto. El tarro no debe estar lleno pues no necesitaría; tampoco vacío, porque entonces, es que nadie le cree. Algunos usan andrajos para reforzar el concepto de mendigo; otros, visten impecable, el que sea indio no obliga a una maleta de hojas. Debe existir un sonsonete, un audiotipo que le identifique, ya que inventarse día a día un nuevo estribillo debe ser agotador e inútil. La cara deberá ser lavada según la calle donde se pida; igual las manos, para recibir billete.

Debe estar equipado con costal, morral, mochila o bolsa; para una jornada completa. En su interior: agua, saco, bolsas, comida de casa, café con leche y algunas carajadas más que nunca se imagina uno. El aviso puede o no usar orto-grafía; si es de desplazamiento se aconseja el error en la misma. El punto debe ser elegido con cuidado; territorio diario de amplia circulación peatonal. Debe el mendigo prepararse a los atracos, pues, a ellos también les roban, los extorsionan y les piden pedazo del botín.

En fin, un trabajo más si se mira la disciplina, el protocolo y la secuencia de procedimientos para ejecutarlo. No se paga impuesto aunque sí se recibe mucho sol. Así que empaque paraguas.

Anuncios

A la mujer común y corriente: la extraordinaria

Mil excusas por la falta de actualización esta semana, he tenido problemas técnicos con el blog.

Esta entrada estaba programada para ayer, que era, increíblemente, el Día de la Mujer. ¿Solo tienen un día? ¡Qué pesar! Lo bueno es que, como siempre, se activa la economía, las ventas ambulantes, el flujo de dinero, etcétera.

Esta entrada está dedicada, por siempre, a la mujer que:

  • …se levanta temprano a hacerle la “coca” (comida, almuerzo para llevar) a los hijos, al esposo.
  • …no tiene medidas “perfectas”.
  • …viven de algún oficio: cosen, lavan, venden.
  • …tiene las manos callosas y sus uñas nunca gozan de una manicura.
  • …su piel está caída; su cabello, cano; sus ojos, gastados.
  • …están solas criando varios muchachitos.
  • …viven con su madre.

La vida, el universo, el mundo, la pasarela eterna de la calle; están llenas de mujeres comunes y corrientes que se hacen extraordinarias cuando se valoran correctamente. Las pasarelas de calle y carrera, no están llenas de mujeres retocadas en Photoshop, ni aun las modelos son tan perfectas como en las carátulas. Viven, ríen, lloran.

Plaza de mercado en Caldas.

Los semáforos se ‘chispotearon’

Avenida San Juan a la altura de la Alpujarra. La informalidad se hace presente y hace teatro mientras el semáforo se pone colorado. La aburrida espera que hacen los conductores se ve mermada por la actuación de dos actores que pretenden la moneda o el billete de los espectadores al volante. Una pequeña y gestual obra de teatro es realizada en cuarenta segundos, suficientes para convencer y ver cómo algunas ventanillas se abren y de ellas sale un brazo amigo con el donativo en pago por la actuación. Los protagonistas: unos buenos imitadores del Chavo y la Chilindrina.

Los semáforos se 'chispotearon'

Avenida San Juan a la altura de la Alpujarra. La informalidad se hace presente y hace teatro mientras el semáforo se pone colorado. La aburrida espera que hacen los conductores se ve mermada por la actuación de dos actores que pretenden la moneda o el billete de los espectadores al volante. Una pequeña y gestual obra de teatro es realizada en cuarenta segundos, suficientes para convencer y ver cómo algunas ventanillas se abren y de ellas sale un brazo amigo con el donativo en pago por la actuación. Los protagonistas: unos buenos imitadores del Chavo y la Chilindrina.

Para caminar tranquilo…

Para caminar tranquilo se ha de tener las manos limpias, el cuerpo relajado y el ser alejado de las fútiles distracciones que alejan de la meta. Para caminar tranquilo se ha de obedecer a los códigos morales o éticos que nos acercan al SER CIVILIZADO. Para caminar tranquilo se ha de llevar la voluntad de ceder el paso, esperar el verde en el semáforo peatonal, cruzar por la esquina y continuar.

Detenerse para la dádiva de la alegría, para brindar ayuda y apoyo, para contemplar lo mínimo, para oler y recordar paralelamente. Para caminar tranquilo jamás se ha de mirar la suela del zapato: allí se depositan excrementos de lo despreciado.