Archivo de la categoría: Historia del Arte

"La res desollada", obra realista de 2011

Arriba, pueden apreciar “La res desollada”, obra realista del año 2011, cuya “exposición” fue percibida en El Carmen de Viboral, municipio del oriente antioqueño. La obra, además de fresca, reposaba en una de las calles que alimentan el parque principal de este municipio. Sus tonos, su frescura, su realismo, nos sugieren una mirada donde el hombre está presente y ausente al mismo tiempo. La balanza reposa en perfecto equilibrio y el color crema o hueso del marco de la obra cárnica, genera un contraste por intensidad que resalta la carne misma en consecuente armonía de color.

Ahora bien, la segunda foto nos da el contexto de la imagen: una sencilla carnicería cuya ventana contigua a la puerta principal, deja ver el cuerpo desollado de la res y lo enmarca para darnos un hermoso regalo a la vista que, por cierto, me trajo la imagen de “El buey desollado”, obra de Rembrandt de 1655. La felicidad visual está en todas partes. Solo es abrir la consciencia.

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Arte rupestre – Esténcil de perro

Y entonces el hombre quizo permanecer en la memoria por siempre, tomó de la sangre de los animales que cazaba, la llevó a su boca, la dejó allí mientras su mano se alzaba y se recostaba al muro, y allí mismo, como en un soplo de vida, el hombre, primitivo hasta entonces, escupió toda la sangre con la fuerza de su poder y dejó la sombra de su substancia en las paredes de la historia.

Este esténcil me recuerda esa costumbre de dejar huella, de firmarlo todo. Es el poder de la presencia, el poder sobre la cueva en el hombre primitivo, el la supremacía de unos pocos ante el artificio de la primera escritura.

Esténcil en el barrio Aranjuez, afueras del Museo Pedro Nel Gómez. / Más grafitis en Aranjuez

Dadaismo – O el comenzar de nuevo

Dadaismo

¿Qué seguirá, cuando Colombia salga de el presente letargo cultural, de su baja auto estima nacional, de su cansada y requemada guerra de guerrillas?

¿Qué seguirá, cuando Colombia conquiste un relativo estado de calma y un consecuente aumento en la estima patria?

¿Qué seguirá, cuando Colombia esté preparada para gobernar sin ese excesivo amor por el dinero, sin triquiñuelas contractuales, sin el amor propio de los gobernantes?

Sea como fuere, los colombianos nos estamos maleducando con algunas estrategias.

  • ¿Es necesario tener que ofrecer dinero, para que un colombiano denuncie una mala acción, un delito, un atentado?
  • ¿Los organismos de investigación no tienen capacidad propia de cerrar un caso, sin necesidad de pagar recompensas?
  • ¿No somos capaces de hacer las veces de veedores -de cualquier cosa- si no hay dinero de por medio?
  • ¿Estamos seguros de que quienes reciben recompensa por algún denuncio, está libre de pecado y no tiene manos en el asunto denunciado?
  • ¿Será que no estamos preparados para controlar, denunciar, vigilar, proteger; sin que el Estado nos pague por tales actividades, que deberían ser inherentes a cualquier patriota?
  • ¿Cómo es nuestra consciencia colectiva?

Imágenes tomadas en el taller de Augusto, en el barrio Aranjuez, parte baja. Latonería, pintura, cachivaches y trebejos.