Archivo de la categoría: Grafitis

Escenas de un mural en Envigado

Frutas grandes y pequeñas en un comedor servido con mantel a rayas componen este bodegón en tonos fríos.

Guerrillero o combatiente con un fondo que connota la violencia a la que está sometido. El sombrero con barbuquejo no es oficial de las Fuerzas Armadas de Colombia. Tiene un tímido bigote, prohibido en rangos inferiores a Sargento y a Capitán, en el ejército de Colombia.

Madre e hijo. Ausencia de labios rojos en la madre. Curiosidad -¿o cariño, quizás?- demuestra el niño con el índice de la mano izquierda que roza el pecho de su madre. Los pliegues de la oreja izquierda del niño son esbozados mediante una “S”. Herencia genética en las pestañas.

Casa con techo a dos aguas con puerta y pestillo, ventanas adornada de cortinas rojas. Camino en piedra. combinación de vista superior y vista frontal. Casa con el tamaño de una alcoba. Sol en pleno esplendor a saber por sus rayos radiales ¡un gran sol! Un pájaro en pleno vuelo (parece ser lo último pintado por su ausencia de color).

Haciendo tocineta

Siempre que pasaba por la oreja que conecta el puente de la Avenida Guayabal con la Autopista me antojaba de tomar esta foto. Viajaba en moto, hoy en carro y nunca había podido detenerme a grabar el instante hasta que se me dio la oportunidad de llevarme la “instantánea”.

Me encanta ese dibujo de los cerdos, no por su pícaro intento de cópula, sino, por la sencillez del gráfico: una “m” cursiva que se me antoja como la cola del marrano, una sola oreja, dos doble u “W” que conectadas forman las mamas de la hembra, unas “M” con cierre, que invertidas, forman las pezuñas en las únicas dos patas de cada animal.

Nada que ver con las últimas tendencias del grafiti. Poca técnica y sencilla armonía del color. Un dibujo sencillo y claro: “Haciendo tocineta”.

De cópulas… que hable otro.

Evolucionan las armas – Involuciona el hombre

El siguiente párrafo ha sido tomado de Wikypedia al buscar Edad de Hierro en Google. http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_del_Hierro accesado el 17/11/2009

“En arqueología, la Edad del Hierro es el estadio en el desarrollo de una civilización en el que se descubre y populariza el uso del hierro como material para fabricar armas y herramientas. En algunas sociedades antiguas, las tecnologías metalúrgicas necesarias para poder trabajar el hierro aparecieron de forma simultánea a otros cambios tecnológicos y culturales, incluyendo muchas veces cambios en la agricultura, las creencias religiosas y los estilos artísticos, aunque ese no ha sido siempre el caso”.

Voy a eliminar unas palabras de la primera frase para resaltar un contenido:

La Edad del Hierro es el estadio en el desarrollo de una civilización en el que se populariza el uso del hierro como material para fabricar armas.

Nuevamente eliminaré unas palabras de la siguiente frase para resaltar otro contenido:

En algunas sociedades, las tecnologías metalúrgicas necesarias para poder trabajar el hierro aparecieron de forma simultánea a otros cambios en la agricultura, las creencias religiosas.

Conclusión:

El hierro como elemento de desarrollo en la fabricación de armas se ve reflejado en la evolución de una sociedad, que invierte tal conocimiento cosechando muertes en el campo y utilizando la plataforma religiosa como campo y excusa de batalla. ¡He dicho!

Pintura en muro de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia. Autor no conocido.

Yo tengo una casita que es así…

Yo tengo una casita que es así y así,
Tiene humedades por aquí y por allí.
La estamos pagando hace 15 años,
Y nos la entregaron con mil daños.
El banco está que nos la quita,
Tocará irnos a vivir por ahí cerquita.
Mientras que el banco nos la quite,
Será convocar a un convite,
Para hacer que se vendan empanadas,
Y pagar los atrasos y quedar sin nada.

Yo tengo una casita que es así y así,
Un cuarto, medio baño y afuera para hacer pis.
Vivimos con basura y con ratones;
Niños enfermos y pobreza son razones,
Para robar en el centro con jalones,
Repartir, jalar y huir a empellones.
Aquí vienen políticos y prometen,
Dos tejas, aguardiente y no vuelven.
Por eso de política no creo,
Somos laxos, acríticos y &%$/%$ones.

Grafiti en la carrera Girardot, Medellín.

Los postes, mensajeros de anónimos caminantes

Se alquilan habitaciones, se necesitan masajistas, se perdió Lulú, se perdió Fifí, Se necesitan mensajeros, se necesitan fileteadoras, se busca billetera, recompensa a quien…

Los del Sur, Rexistencia Norte, busco amigo para todo, Lina te amo, Marta te odio, Vendo cachorros de tacita de té, leo el tarot, le regreso a su ser amado, se perdió Danger, busco a mi dueño.

Así son los postes, columnas fálicas de la urbe, que superando su función, se tornan en carteleras omnipresentes en esquinas, calles y carreras. Paredes donde el silencio se rompe, muros donde fanzine se pega, donde el pasquín grita sin firma y grotescas tipografías hacen lo suyo.

Los postes son carteleras no oficiales, leídas y comentadas, sirvientes de lo subterráneo, colaboradores del silencio, boletines del punk, soporte para el esténcil y eternos amigos del borracho querendón.

Poste en las afueras de la Universidad de Antioquia. Calle barranquilla.