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'Horizontes' generacionales

Como en la obra de Francisco Antonio Cano, los protagonistas de la presente imagen se hacen portadores de la promesa de la vida, de un presente con ilusiones y de la continuidad de los sueños. El anciano le señala al nuevo habitante de la tierra los horizontes de la vida, el punto de fuga de los sueños o, simplemente, le indica el lugar donde dejó regados los juguetes.

Esta imagen nos habla del contraste en los atuendos de dos generaciones tan polarizadas pero tan parecidas, ambas en los extremos de la existencia del plano físico. Nos antoja también a las viandas montañeras que han permeado a las urbes: la mazamorra, pilada y con bocadillo. ¡Como para reconocernos más, como humanos!

El color del frontispicio y el tronco que invitan a pasar las tardes al vaivén de un diálogo amigo. Una doña separando cascos de un cítrico, para después arrojar las pepas como quien siembra la tierra. Falta quien no se ve: el fotógrafo, el cual se hace presente en el gusto por congelar un momento en el campo, en aquellas casas al borde del camino. A todos, bendiciones mil.

Ostrería "La Marina", ¡no se fía!

Aporte de Divier Ojeda Moreno, quien ya nos había compartido otras estampas del norte de Colombia.

Desde la Guajira envío estas fotos de una ostrería en la Bahía de Santa Marta. Se trata de un “chucito” (puesto de ventas estacionario). Me gustó el sitio porque el señor que vende los mariscos tiene buena fama. Es de los únicos que ha sobrevivido a los cambios que ha tenido la Bahía en la reubicación de sus vendedores estacionarios. El poema, lo escribió un maestro dando reconocimiento a las maravillas que vende.

Nostalgia de hojalata – Juguetes Navidad

Nuevamente, Mauricio Amado, lector y colaborador del blog, nos trae esta gran alegría a los ojos y a los recuerdos: tres carritos de hojalata de la extinta marca colombiana Juguetes Navidad. La anterior colaboración, hay que decirlo, ha sido la más exitosa del blog medida en el número de comentarios que a la fecha suman 91.

Hablar de un juguete no es hablar de cualquier baratija, es hablar de nuestro mismo ser en años de la infancia y esto significa: recuerdo, felicidad, creatividad, recursividad, talento, imaginación, diálogos imaginarios, “amiguitos”, fantasía, sueños, visiones, lenguaje, desarrollo, socialización. ¡Caramba! No es cualquier carajada hablar de juguetes.

Tan no es bobada el tema que, una vez crecemos, seguimos comprando juguetes, solo que a otra escala y a otros precios: carro, moto, casa, vestidos, zapatos, relojes, colecciones, dispositivos electrónicos, música, entre cientos de cosas que debe haber.

Volviendo a los presentes carros, hay que decirlo, nos traen agradables recuerdos a los hombres, así que me pondré en la tarea de buscar “cocinitas” de peltre, “ollitas” de aluminio para no caer siempre en la muñeca.

Estimados lectores, disfruten de estas latas colombianas que arrastran un acervo de recuerdos y de envidias. sigue la convocatoria abierta a que me envíen sus propios juguetes antiguos, sus recuerdos y sus palabras. Se abre la discusión…

Nos cuenta Mauricio Amado: “Estos también los conseguí en el mercado de las pulgas, pero el camión militar es de un hermano, lo consiguió sin carpa y el le compró la tela, es marca BUFFALO. El camión militar es una pequeña joya ya que la producción de ese modelo no fue tan masiva. Les cuento que ya no he vuelto a conseguir nada en el mercado de pulgas. Han llegado algunos pero en pésimas condiciones que son practicamente chatarras.

El álbum de Chocolatinas Jet "Historia Natural"

Hay que decirlo, abuela, que no me dejaste hacer álbumes de niño porque eso era malgastar el dinero, por eso hice, a escondidas, el Álbum de la Vida, que lo armaba en la casa donde me cuidaban y allá mismo lo dejaba, bajo algún colchón.

Por eso, estimados lectores, no tengo álbumes propios y menos el famosísimo álbum con olor propio: Historia Natural, de Chocolatinas Jet, el viejo cuadernillo con láminas a color de animales, plantas y otros temas de la naturaleza.

Mucho han intentado, infructuosamente, llenarlo a punta de hacer mandados y cobrar estipendio por el favor y de allí comprarse la mejor chocolatina que existe: la pequeña Jet. Sí, todo hay que decirlo, poco amante de los dulces soy, pero en cuestión de chocolatinas, la mejor es la mencionada. Ahí no valen las norteamericanas que tanto le regalan a uno cuando los amigos llegan de viaje. Si es por mí, amigos míos, pueden comprarse una pequeñita en el mismo aeropuerto y le dan la “americana” a otro que la valore más.

Esta ligera introducción es para presentarles estas imágenes del álbum de Chocolatina Jet “Historia Natural”, a la venta por cierto por los amigos de www.haylibros.com, quienes lo tienen a la venta por si están interesados, señores coleccionistas.