Archivo de la categoría: CON LOS LECTORES

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De la colección de Marta Laverde, docente, amiga y lectora permanente del blog. Para contacto o compra, deje su mensaje.

  1. Rodolfo Mondolfo Heráclito Textos y problemas de su interpretación. Siglo XXI editores. 3ª edición. 1973 $ 12.000.oo
  2. Juan D. García Bacca. Fragmentos filosóficos de los presocráticos. B.V.E. Biblioteca venezolana de cultura. 1963 $15.000.oo
  3. Otto Pöggeler  El camino del pensar de Martín Heidegger. Editorial Alianza Universidad. 1986 $12.000.oo
  4. Jean Bucher La experiencia de la palabra en Heidegger. Imprenta departamental del Valle. 1993 $10.000.oo
  5. Ernest  Cassirer Antropología Filosófica. Fondo Cultura económico. 1965 $ 5.000.oo
  6. Gillo Dorfles Del significado a las expresiones. Editorial Numen. 1ª edición 1975 12.000.oo
  7. Rainer Gruenter. Sobre la miseria de lo bello. Estudios sobre literatura y arte. Editorial Gedisa. 1992 $12.000.oo
  8. Albert Camus. El mito de Sísifo. El hombre rebelde. Editorial Losada. 1970 $5.000.oo
  9. Jean Paul Sartre. Las Palabras. Editorial Losada.9ªedición. 1968 $5.000.oo
  10. Bertrand Russell. La perspectiva científica. Editorial ARIEL. 1969 $5.000.oo
  11. Kant. Crítica de la razón pura. Editorial Porrúa. 1973 $10.000.oo
  12. C.M.Bowra. Historia de la literatura griega. Fondo de Cultura económico. Breviarios.1973.    Pasta dura. $10.000.oo
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Fabuloso encuentro de un tesoro – Juguetes Búfalo y Navidad

Miren, pues, la joya de colección que nos envió un nuevo lector. Colaboración de Néstor Gerardo Nieto, Bogotá.

“Corrían los 70, vivíamos en Puente Aranda, Bogotá. Allí se desarrollan estos bellos recuerdos. Estudiaba mi primaria en el Liceo Francisco José de Caldas; mi madre, Carmen Elisa Espinosa, costurera, nos regalaba ropa, zapatos y juguetes en navidad; juguetes de industrias plásticas Gacela: camioncitos de ganado, militares, volquetas y de gaseosa. En una navidad me regaló la camioneta ranchera de Gacela; la disfruté al máximo pues cargaba de todo. Mi padre Manuel Nieto –QEPD-, amante de la milicia, me regalaba soldados de plástico, aviones  y camiones militares. El primero que recibí de él es el carrito pequeño de industrias Búfalo, luego otro más grande. Una tía me regaló el camión Ford, de Juguetes Navidad y mi madre otro igual (el de trompa azul) ¡Cómo los disfrute! -se nota por el estado-; estos tres me llegaron el mismo año.

Los problemas económicos llegaron a la familia y nos tocó vender la casa de Puente Aranda y trasladarnos a una casa pequeña en Fontibón. Yo tendría 15 años cuando guardé estos juguetes en cajas, aunque mi Papá insistía en que los regalara, cosa que no hice. Ya en Fontibón, los guardé en un altillo que tiene esta pequeña casa donde se quedaron guardados hasta hace unas semanas.

El jeep Nissan, de la extinta fábrica de juguetes de hojalata Juguetal Ltda., me lo regaló mi madre, le costó $198 pesos cuando al pasar el primer año de bachillerato me becaron en el colegio Nacional Nicolás Esquerra. En la época de Esquerrista, me hice amante de las arte marciales y me aficioné por el aeromodelismo y estas bellas joyas quedaron en el olvido. Después llegó la universidad y en fin…

Hoy, lleno de nostalgia y leyendo los artículos publicados en este blog, me lleno de emoción al  verlos publicados. Te agradezco, Carlos, la oportunidad que nos diste a estos niños de 30 y 40 y tantos años por leerte y disfrutar de tus crónicas”.

Continúa, Néstor: “Complementando el tema, estaba buscando un artículo hace un mes, quería aprender a soldar holalata y depronto me encontré con tu blog, lo leí y me emocioné al ver las fotos y los comentarios. Yo sabía que tenía esos tesoros y recordé que estaban el altillo. Un fin de semana busqué una escalera y al altillo fui a parar, con linterna en mano y, a veces en la boca, pensé que solo había unos pocos y los encontré”.

Ver más juguetes en otros post relacionados…

En busca de un tesoro escondido: Juguetes Navidad

Esos bellos juguetes de hojalata – Jugetes Navidad

Tesoros en el zarzo – Juguetes antiguos

Nostalgia de hojalata – Juguetes Navidad

De verbos en el lugar equivocado

Ya que leo mayor participación de los lectores, vamos a jugar. A partir de una conversación con Eduardo Rojas y Juan Pablo Ramírez, amigos y contertulios de temas de comunicación y tecnología, salió a relucir, por parte de Eduardo, el uso de verbos en frases ya reconocidas pero poco ortodoxas.

Hablando de meseros, tema ligeramente abordado en una entrada anterior, surgió la típica frase de algunos restaurantes:

– Me trae hielo, por favor.
* ¡Qué pena con el señor, pero es que aquí no manejamos lo que es el hielo.

En almacenes con artículos en promoción:

– ¡Siga! estamos en realización.

¿Jugamos? Típicas frases que encontramos en nuestros territorio.

Comenta Eduardo Rojas: “Mono es que acá se maneja lo que es la gracia para “colocar” esos juegos de frases comunes, reforzadas, que denotan la falta de capacidad para expresar las cosas. Esta perla me la soltaron en un restaurantillo de alto tumerqué, sumercé… acá en la capital antioqueña cuando pedí una CocaCola: “disculpe señor pero acá no manejamos lo que es la CocaCola, pero si manejamos la Pedsi, le traigo una?”.

Las papitas de don Manuel

Por: Alberto Mejía Vélez, invitado permanente

Estaba desempleado. Cierto día salió de su casa a recorrer las calles y en el camino observó a alguien que fritaba papas en una olla y después las empacaba en pequeñas bolsas que pasaban, luego, a manos de niños y mayores para ser consumidas así: fresquitas. ¡Ahí está mi salvación!, pensó, tengo qué buscar un buen lugar, se dijo.

Buscaba un sitio que no fuera peligroso y por donde deambularan buena cantidad de personas. Llegó a la plazuela de San Ignacio y el “fogón se prendió”. Comenzó con medio costal de papas, a un costado del atrio de la iglesia; desde temprano hasta entrada la noche.

Desde 1970, fecha en que comenzó, las cosas han cambiado mucho. Los niños de aquel entonces que correteaban por las bancas. Hoy, ya mayores, arriman por el paquete de papitas acompañados de sus hijos; ya no son cortadas con cuchillo, sino con un aparato qué lo hace milimétricamente o piden la bolsa de papita criolla, última invención en su ventorrillo.

¡Los tiempos han cambiado! Ha visto desaparecer casas antiguas del entorno para darle cabida a la modernidad. Vio la partida de la Universidad de Antioquia, aunque aún observa a ilustres personajes ingresando a disertar en el Paraninfo. Las damas encopetadas que salían de misa del brazo de caballerosos esposos, se han ido perdiendo del panorama. Fueron apareciendo loros con su algarabía desde lejos; venteros de tinto y cigarrillos en sus coches de bebé, adaptados para tal fin.

Pasan los años y escasean los cabellos, los movimientos se han hecho lerdos. El nuevo panorama se ve con ancianos cabizbajos que huyen del estorbo y buscan refugio bajo de las palmeras, recostados en las bancas. Llegaron también aquellos que le temen a la realidad y su pasado escondiéndose en el alcohol. Hizo su aparición el experto en cartomancia y otras brujerías con los que embauca a cuanto incauto camina por allí.

Don Manuel sigue allí, firme, con su venta de papitas fritas que le dan la ‘papita’ del hogar.