Archivo de la categoría: Color, texturas, diseño

Líneas, vectores y color en Salento, Quindío

Salento, en Quindío, es sinónimo de color, manufactura, manualidad y artesanía, un lugar de sueño. Lastimosamente, el temor de los artesanos porque les copien sus creaciones, hace difícil, a veces, la toma de fotografías, pues muchos dicen que no.

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La vida es un caucho

Nuestros pies, otrora libres, deambulan hoy presos en cueros secos de lo que en otros tiempos fuera un animal. Bajo ellos, una planta de caucho los separa de sentir la tierra, el pasto húmedo y la vida terrena. Están ahí, los cauchos, para que nuestro caminar sea silencioso, anónimo, igual que los demás pasos, están ahí, para hacernos sentir más altos, jactanciosos y soberbios.

Otros cauchos sirven para que la silla no chirrée, las neveras no rayen el piso, los carros rueden con facilidad. Otros cauchos sirven para que indigentes llamen a la muerte en la quema de llantas para sacar conco pesos de alambre. Otros cauchos tratan de cubrir cables de energía de voltajes altos de manera infructuosa, ya que al electromagnetismo no lo para nadie.

Otros cauchos, como el de la imagen, sirven como instalación de la plástica callejera y cotidiana que le trae al ojo juegos estéticos en el caminar del ambulante. Venta de cauchos en Envigado.

Zócalos temáticos en Guatapé

Estas pinturas hechas sobre relieves en cemento, hacen parte del arte primitivista con que son hechos los zócalos en Guatape. Estos, en particular, están a la entrada del malecón en el casco urbano. El arte primitivista me encanta y lo he dicho en este espacio, por las formas “inocentes” con que son resueltos algunos planteamientos de la estética visual como la perspectiva, el color, la línea, el ángulo y el encuadre.

El camión azul, abajo, es ejemplo visible, con su perspectiva, del arte primitivista. Un completo juego de líneas y ilusión visual que puede ser tomado como error por algunos, pero yo lo tomo como información útil, valiosa y sí, hasta graciosa de expresión visual.

Pero, qué va, no le demos tanta academia a la vista, ya que para ver no se necesita educación, pues la estética misma existe por la sola presencia del hombre que percibe la realidad y la aprehende.

Bienvenido el color en Guatapé

Cuando las políticas de un minicipio se aplican para el embellecimiento de su urbanismo y arquitectura, cuando los decretos o Acuerdos se imponen para el bien común, cuando se tiene en cuenta al, a veces, tan olvidado color, saltan felices los ciudadanos porque dichos pronunciamiento hechos ley se revierten en turismo, piropos y empleo.

Cada vez Guatape, se va llenando de color y los zócales de sus casas saludan al propio y al viajero con sus colores y sus relieves. Cada vez el casco urbano se va configurando como un territorio donde la luz del sol desciende para bailar en sus paredes.

Disculpen la calidad de las fotos, los chips de la camarita con que ando actualmente hace lo que puede. El ojo es el que vale.

Zócalos, calor y "mar" en Guatapé

Tener planes para ir a Guatapé significa hacer una lista de chequeo de objetos y vestuarios propios para ir a la playa: vestuario de baño o de bronceo, bronceadores y bloqueadores, comida, gafas de sol, sandalias apropiadas para el agua, etc. Eso, para el turista que se acerque a este municipio de Antioquia sabiendo que goza de las aguas de una gran represa o embalse y un malecón turístico. Otras personas que transaccionan con sus productos tendrán otra lista de chequeo: fertilizantes, costales, dinero en efectivo para la plaza, etc. Para otros, la lista se recortará a bebidas alcohólicas. En fin, Guatapé, su malecón y su zona rural tiene público para todo.

Como turista visual que soy de cada municipio o rincón que visito, siempre estarán presentes en mi ojo cazador, el color, la geometría, su gente, sus ventas, sus artesanías, etc. Y como sé de tantos lectores por fuera de Colombia, una que otra vez me gusta dejarlos con los antojos de nuestra tierra; para el caso, este coco bautizado en panela que llamamos coquitos o panelita de coco. Como para que sigan extrañando a Colombia y sigan anclados, de una u otra forma, al territorio. Los dejo con ese antojito y con un adelanto de zócalos, elemento visual por el que también se reconoce a este municipio.

Esta semana estará dedicada a Guatapé.

Jacobo Zímerman ¿Qué tal estas panelitas, tío? ¿Hay en Israel?

Mensajes geométricos en lugares inesperados

Un carro para llevar mercado en la Minorista reposa infructífero, de brazos caídos o, podríamos decir, de rueda caída; sin verdura que llevar, sin tubérculo a dos mil el kilo, sin hortaliza fresca -que tan buena es para el colon-, sin la fruta pa’l niño y pa’ Jacinto que tanta falta le hace.

Un carro para llevar mercado no lleva nada; reposa. Su temporal dueño… sabrá dónde está. Toma café en la 1425 o del termo itinerante de Magnolia, la que canta “Tintooo, peeerico, riiicooo”. El caso es que está tranquilo, quizás ya se hizo lo que esperaba pa’l día, porque en la tarde lo que se hace es poco.

Sin embargo, quieto, inproductivo; este carro nos da un regalo causal: una cuerda, lazo o tripa ‘e pollo, como es conocida, da vueltas y vueltas sobre las varillas, regalándonos un mensaje encriptado que solo traduce quien mira lo que el otro no mira. Miremos…